martes, 14 de noviembre de 2017

"RUMOR DE LA RIBERA" DE CHALO AGNELLI

“... No era solo a los que de afuera venían, o aquí estábamos, que la Ribera atraía; sus encantos sensibilizaban a los poetas que la cantaban en prosa y verso...” 
Quilmes de Antaño” de José Andrés López”

Editorial JARMAT presentó el pasado octubre una compilación de cuentos, relatos (hasta un ‘prosema’) [1] de Chalo Agnelli, publicados en las últimas dos décadas (1991 - 2003) en antologías, revistas, periódicos y otros medios gráficos. Los doce relatos están
reunidos en tres conceptos unificadores. El que le da título al libro fue sugerido por la escritora y profesora Liliana Guaragno, [2] quien hizo la crítica y correcciones de estos cuentos en el primer intento de publicación – tarea a la que sumó últimamente el editor Juan Eduardo Ruffinelli –. Fue Liliana quien insistió repetidamente en editarlos. La 'docencia' era el lazo que unión entre la extraordinaria escritora y el autor de estos relatos; y la docencia y el factor humano que el es inherente trató originariamente y únicamente el libro, que esta edición incorporó otros puentes cruzados de una manera u otra por la infancia.
Cuando a Liliana un escritor le pedía un prólogo, ella proponía, indefectiblemente, hacerlo juntos e iniciaba un ida y vuelta de breves párrafos con el autor; lo que concluía con una referencia crítico-literaria precisa y de calidad. El prólogo que la prologuista y el autor comenzaron para este libro no se pudo concluir por la intempestiva partida de Liliana de modo que por respeto a su veneración por la literatura y por su unisonancia en este trabajo, ese 'pedacito de prólogo', se presenta aquí como epílogo.
A cambio el autor intentó lo siguiente:
...no sé si me explico
Los cuentos de este libro son un punto de quiebre mucho más contundente que lo que fue el libro “Historias de más acá” o mis trabajos historiográficos; si bien en los cuentos de “Historias…”, el hecho histórico estaba subrepticiamente implícito.
Estas narraciones, relatos, ficciones nacieron de los años de educador que transcurrí en la Ribera, aprendiendo de los niños, de sus padres, de mis colegas, auxiliares, vecinos de ese Paraje tan identitario para los quilmeños y los ‘quilmeRos’. No son míos, son
de ellos; un merecido e insuficiente tributo a la vida de mi pueblo. Los recuperé de viejas publicaciones: revistas, opúsculos, antologías… del olvido.
Presumo de una prosa costumbrista, anecdótica, llana; respuesta a mis privilegios de lector obsesivo. Quizá, por eso, un día sentí la necesidad, el deber de vocear lo que silentes e ileídos no pueden. Quizá, también, fue esa actitud discipular la que me movió en la infancia a ser maestro.
No creo hacer literatura (perdonen mi impudicia), solo intento recuperar las palabras vividas en un espacio geográfico donde me puso la causalidad. Amo las palabras, juego con ellas; son las que se me imponen haciéndose personajes, hechos, trama.
Son cuentos perfectibles, para todas las edades; para recuperar la infancia, si se perdió en las desavenencias de los días; para tomar
conciencia, reír, suspirar de amor, pensar en un mundo sano, creer en el otro, sentirlo, acompañarlo. Escribió John Donne [3]“Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto”.
Resumiendo, los cuentos o relatos, que se animará a leer, son ficción. No representan sucesos reales, los personajes, escenas y
diálogos no intentan caracterizar acciones o palabra ninguna persona real viva o muerta, cualquier semejanza con la realidad… es intencional.
Tanto en las reproducciones fotográficas familiares como en los dibujos de Hugo Yori, mi primo, también hay historias que cualquiera puede interpretar fácticamente. Inténtenlo.
Mi letra no pasará los límites de este ‘surgranbonaerense’, no pretendo nada más que este espacio para decir, para que me oigan y para que me vean. Si es así, me basta...no sé si me explico. (¿EL AUTOR? 2007)

El autor declara que dedica: 
estas páginas a todos los que me acompañaron en el septenio trabajado en La Ribera de Quilmes, alumnos, colegas, vecinos, colaboradores. Especialmente a los niños que ingresaron en primer
año en 1996, y a la primera promoción de 9° año de 1998; a las maestras que trabajaron tantos años en ese Paraje, a los auxiliares y al Jardín 917, la Escuela Especial 506; el Centro Complementario 801; a los miembros de
cooperadora, como Scalioti, Fucarino, Pilo, Barrera, otros; al Cuartel de Bomberos Voluntarios, cuya instalación promovimos vecinos y docentes con el comandante Claudio Schbib, a la Rueda Femenina del Rotary Club de Quilmes, al Área de Material Quilmes y al Centro de la Tercera Edad: “Algo por qué vivir”. Y al POMPERITO... GRACIAS.- 
EPÍLOGO

Estos cuentos me suponen tres preconceptos: un hombre que asimila la vida y sus consecuencias; un docente del amor por el sujeto y el objeto de su ejercicio y un escritor de los que nacen de

ávidas lecturas y del trabajo constante y fatigoso. Conservador en los estigmas del género, que parecen fanatizarlo, los aplica con precisa naturalidad; junto con un vocabulario experimental, coloquial, pluricultural.

Si hasta recién Chalo Agnelli nos afirmó que es un maestro que escribe después de haber abarcado a tantos lectores con Historias de más acá; imponiéndose con Maestros y Escuelas de Quilmes,
elevándose luego con la rigurosidad de la heurística y la hermenéutica en la biografía del Dr. José Antonio Wilde (todo tan quilmeño, tan ajeno para mí) y tantas, tantas páginas de su blog, agregando sensaciones, emotividad, fantasías de mujeres y hombres que hicieron esas historias; ahora, con este Rumor de la Ribera, Chalo Agnelli es, a su pesar, escritor (Liliana Guaragno, 2009)


La ilustración de tapa y la mayoría de las interiores son del artista plástico Hugo Yori: 
Hugo Yori (n. Quilmes 25/02/49) Egresado de la Escuela
Panamericana de Arte, es autor, historietista, ilustrador y publicista. Lleva 27 años dedicado a estas actividades. Recibió el Premio Candil de Quilmes, el Diploma de Honor Municipal por su aporte cultural a su Ciudad y por su participar en el 2° Encuentro de Historieta y Humor. Participó como dibujante en programas como “Polémica en el Fútbol” en Canal 11, con la creación del recordado personaje “El fana”. También en “Utilísima”, y fue invitado a programas como Badía & Compañá, Vivir Bien y otros. Creó la “Historieta Más larga del Mundo”, auspiciada por la Secretaría de Cultura de
Quilmes, donde el protagonista surgía del mismo público colocando el “diálogo” en los “globos”. Promovió con sus dibujos realizados con bolígrafo el trabajo de perfeccionamiento que hizo el húngaro Juan Hinterschidt, quien vivía en Bernal. Autor del libro y creador del personaje “Julián, en busca de los Sueños Perdidos”, declarado de Interés Municipal en la Feria de Libro 1977, por la Municipalidad de Berazategui. Realizó talleres de narrativa y expresión gráfica en la UNQui con jóvenes de la Villa 21 de Barracas.

"Gli agnelli" (los corderitos) óleo (1915) de don Armando A. Agnelli (1894-1963) Ilustra el cuento "La vieja y los corderos"

Fotos de Leonardo Grasso, Fernando San Martín y Museo Fotográfico de Quilmes. El libro se puede adquirir en la Biblioteca Popular Pedro Goyena.
NOTAS



[3] (1572- 31 de marzo de 1631)  Poeta metafísico inglés
[4] Ver en EL QUILMERO del viernes, 4 de octubre de 2013, JUAN HINTERSCHID – “Un Inmigrante que en Quilmes perfeccionó la punta del Bolígrafo